martes, 3 de marzo de 2015

HE VISTO... Babadook (por partida doble)


Los espantapájaros, el hombre del saco, el monstruo del armario y el de debajo de la cama, la oscuridad… Todo lo que nos daba miedo de pequeños está representado en esta película. Los terrores nocturnos que nos acosan de niños se vuelven a asomar en esta producción australiana, que ha sabido darle una vuelta al cine de terror.
Amelia (Essie Davis) es una mujer viuda y atormentada que no consigue educar correctamente a su hijo Samuel (Noah Wiserman) de seis años. Un niño con una imaginación desorbitada que vive aterrorizado y aterrorizando a los niños cercanos con un monstruo que se le aparece en sueños y que dice que intenta matarlos a todos. Cada noche, la revisión de los lugares donde los monstruos nocturnos se agazapan se realiza como un ritual, para culminar con la lectura de un cuento, que haga olvidar lo malo. Muchos de vosotros sabréis de lo que hablo. Un día aparece misteriosamente en la estantería un libro titulado Mr. Babadook. Un libraco siniestro, con un poema retorcido y unas ilustraciones oscuras en su interior, que, lejos de calmar al niño, le hacen volverse aún más paranoico, violento y desesperante, mientras intenta convencer a su madre de que ese es SU monstruo y que ha venido a por ellos. Lo malo del Babadook es que si intentas negarlo se hace más fuerte, y una vez le dejas entrar nunca más volverá a salir.
Jeniffer Kent se lo guisa y se lo come ella sola. Escribe y dirige su ópera prima, basada en su propio corto Monster, de 2005. Una trama sencilla, que comienza como un cuento infantil y termina siendo la pesadilla de cualquiera. Un recorrido por todos los géneros de terror (casas encantadas, poltergeist, exorcismos, monstruos, asesinos acosadores…) que desemboca en un final diferente, curioso y redondo. Más de uno quisiera que su primera aparición en el mundo del largometraje fuera tan inteligente como esta. Planos muy bien rodados, enmarcados en una atmósfera claustrofóbica y oscura, pero diseñada de forma extravagantemente digna.
Kent ha conseguido un ritmo narrativo ágil, que te mantiene atento a la historia y te deja la sangre helada en unos algunos momentos. Hacía mucho que no podíamos hablar de una peli de terror que sorprendiese gratamente hasta el final. Ya era hora, porque llevábamos una racha de bodrios y sacrílegas adaptaciones que… Los asiduos al género quedarán satisfechos con esta pequeña joya.
Me ha gustado volver a recordar que hubo un tiempo, por desgracia cada vez más lejano, en el que a mí me daban miedo los monstruos. Me ha gustado ver detalles que hacen de esta peli un homenaje a los grandes monstruos del terror nocturno que evoca clásicos como ‘Pesadilla en Elm Street’, ‘El Exorcista’ o ‘La Semilla del Diablo’(‘Poltergeist’ ya la he dicho) pero también con claras influencias de cine actual como‘Expediente Warren’ o ‘Case 39’, al menos a mí así me lo parece.



Además de saber escribir y rodar, la directora también ha sabido elegir muy bien a los actores principales, que reflejan cada estado de lospersonajes con total credibilidad. El actor que encarna a Samuel debería enseñar a muchos actores cómo expresar emociones, porque creo que pasa por todas y las transmite sin despeinarse. La madre es el desasosiego y el desquiciamiento personificado. Dos fieras.
Una gran idea, llevada a cabo de manera impecable, que te atrapa con sutileza y juega contigo al desconcierto. Un estilo de terror renovado, con un gran trabajo técnico detrás, que nos deja una buena fotografía y un sonido espectacular. La sensación que produce escuchar al Babadook es tan espeluznante que te deja pegado a la silla y con el culo bien apretado.
A ver quién se duerme ahora…

Esta entrada fue publicada originalmente en La Isla de las Cabezas Cortadas, la web friki más elegante, el 11 de diciembre de 2014, y la podéis ver aquí.






Hasta aquí la lectura aparente de la película, que sí que da mucho miedo y es una película queformará parte de los títulos a recordar, pero vamos a ir un poco más allá. Lo que hace grande a esta película, y demuestra que Kent es mucho más lista de lo que ya ha demostrado, es el verdadero significado del Babadook, que no va del monstruo que aterroriza a Samuel, sino del que aterroriza a su madre.

Os sitúo, por si algún cafre está leyendo esto sin haberla visto. Amelia no supera la muerte de su marido, que falleció en un accidente de tráfico mientras la llevaba al hospital para dar a luz a Samuel. Un día aparece el libro en la estantería del niño representando que éste se empieza a dar cuenta de lo que le pasa a su madre, y que ese monstruo viene a destruir lo que queda de su familia.
En el libro dice que si intentas negar al Babadook se hará más fuerte, y que una vez lo dejas entrar nunca más vuelve a salir… El Babadook es la monsterización del rencor que siente Amelia por su hijo, que, indirectamente, causó la muerte de su marido. Si intenta negar el rencor se hace más grande, y una vez Amelia acepta ese rencor nunca más dejará de sentirlo, hasta tal punto que la posee y habla por ella, dirigiéndose a Samuel con una terrorífica voz de ultratumba, mostrándole todo su desprecio por haberla dejado sola.

Al final, como cualquier persona medianamente civilizada, después de mucho luchar contra tus propios monstruos, terminas aceptando el rencor que sientes y lo arrinconas en el sótano, procurando alimentarlo lo justo y de lejos, para que no moleste mucho. Esto es The Babadook.
Esta entrada fue publicada originalmente en Zona Zhero, la web del podcast del noveno arte, el 1 de Febrero de 2014, y la podéis ver aquí.

ESTRENOS POTABLES... Marzo.

Menuda locura de mes, me he quedado atascada por la nieve, se me han congelado y roto las tuberías, me he quedado sin luz dos días... menos mal que Febrero ya se ha acabado. Recordémoslo por Whiplash y no por las inclemencias del tiempo.

A continuación, y sin más preámbulo, mi selección de estrenos potables de este mes:





-Oculus: el espejo del mal (Terror/ Intriga) dirigida por Mike Flanagan. Niños huérfanos, espejos malditos, traumas que no se superan meses después... bah, no creo que valga mucho, pero bueno, cine de miedito para nuestros ojos.











-Zombeavers (Comedia/ Terror/ Zombis) dirigida por Jordan Rubin. Esta sí. Una de zombis. De castores zombis. Por dior, mirad el cartel, esto es un total, yo no tengo que decir más nada, y hablo sabiendo lo que digo. Risas aseguradas.











-Chappie (Ciencia Ficción/ Acción) dirigida por Neil Blomkamp. Un robot policía, secuestrado y reprogramado, desarrolla sentimientos mientras aprende "de la vida" con los Die Antwoord. No me la pierdo así me corten un dedo.











-Pasolini (Biografía/ Crimen) dirigida por Abel Ferrara. Willem Dafoe da vida a las últimas horas de la misma de Pier Paolo Pasolini. Escritor y director censurado, perseguido y asesinado en 1975 y que dejó películas de culto como Saló.










-El hombre más enfadado de Brooklyn (Comedia/ Drama/ Remake) dirigida por Phil Alden Robinson, original de Assi Dayan. La última película de Robin Williams, al que por error le dan 90 minutos de vida y se lanza como un loco a enmendar sus cagadas. Sale Mila Kunis y el enano de Juego de Tronos, como dato.










-Puro Vicio (Comedia/ Intriga/ Drogas) dirigida por Paul Thomas Anderson. Adaptación de la novela negra de Thomas Pynchon, protagonizada por Joaquin Phoenix y Benicio del Toro. Un detective de Los Ángeles se ve envuelto en una trama psicodélicamente oscura por investigar el secuestro de la nueva pareja de su ex.










-Lawless (Crimen/ Corrupción) dirigida por John Hillcoat, basada en la novela de Matt Bondurant, basada en hechos reales, basada en su propia familia... traficantes de whisky en plena ley seca. Genial. ¿Y el reparto? Shia LaBeouf, Tom Hardy, Jason Clark, Gary Oldman, Jessica Chastein. No tengo más preguntas señoría.






No nos podemos quejar de la variedad, calidad y buen gusto de la cartelera de este mes. Y expectativas. Muchas expectativas, así que...

¡¡Seguid devorando!!

lunes, 2 de febrero de 2015

ESTRENOS POTABLES... Febrero.

Madre mía la ciclogénesis, el aire, la nieve... ¡cómo para estar por la calle! Nada, nada, todos al cine, que el tiempo está muy loco y no hay quien pare.

Además este mes hay algunas cosas interesantes y con buenas referencias. Vamos al lío.




-The interview (Comedia negra/ Televisión), dirigida por Evan Goldberg y Seth Rogen. El presentador y el productor de un programa de TV (James Franco/ Seth Rogen) consiguen una entrevista con Kim Jong Un. La CIA les propone asesinar al dictador. Magnicidio que huele a desgracia con gracias.









-Tusk (Terror/ Comedia negra/ Asesinos en serie), dirigida por Kevin Smith, Un podcaster que viaja por el mundo para contarle las historias más estrambóticas a su compañero de programa, que tiene miedo a volar. Irá a caer en manos de un señor raruno, con un proyecto de biología al más puro estilo Frankenstein. Recomiendo verla en VO para disfrutar al máximo las gracias del guión.









-La señal (Ciencia ficción/ Thriller), dirigida por William Eubank. Cuatro chavales desaparecen mientras les siguen la pista a un hacker informático. Mejores efectos especiales en la pasada edición del Festival del Sitges y sale Laurece Fishburne.










-Ex_Machina (Ciencia ficción/ Robots), dirigida por  Alex Garland. Un empleado de un rico programador es enviado como conejillo de indias para interactuar durante una semana con una mujer robot con inteligencia artificial. Mera curiosidad de una fan de Asimov.










-El destino de Júpiter (Ciencia ficción/ Aventuras espaciales), dirigida por los hermanos Wachowsky. Jupiter Jones es una limpiadora que sueña con las estrellas, lo que no sabe es que forma parte de una cadena genética única y que un militar genéticamente modificado ha venido a buscarla a la tierra.









-El Francotirador (Drama/ Bélico/ Biografía), dirigida por Clint Eastwood. Basada en hechos reales, cuenta la historia de Chris Kyle, el marine con récord de muertes como francotirador en el ejército americano, enviado a misiones especiales en Irak, cuya fama le hizo estar amenazado de muerte por los enemigos del ejército.









-La mujer de negro 2: el ángel de la muerte (Misterio/ Casas encantadas/ Secuela), dirigida por Tom Harper. Unos niños y su profesora se ven evacuados de Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Su refugio es una casa, en la que también se conoce una señora con intenciones poco claras.







Habrá más estrenos pero no mejores. Poneos la rebeca que parece que refresca y seguid devorando. ¡Nos leemos!

domingo, 25 de enero de 2015

HE VISTO... Interstellar.


A unos porque nos gusta, y matizo que sólo he dicho que me gusta, no se vaya a ofender nadie nada más empezar, y a otros porque, por algún extraño motivo, les molesta que este señor haga buen cine, pero el fin de semana de su estreno, la película más comentada y que ha arrasó en taquilla, le pese a quien le pese, fue Interstellar, de Chistopher Nolan.
La historia de un grupo de astronautas valientes, que se ven obligados a abandonar a sus familias y partir al espacio exterior con la misión de salvar a la humanidad de su pronta extinción. Ya no hay casi alimento y constantes tormentas de polvo acabarán con la salud y el agua que queda en la tierra. Para lograrlo tendrán que atravesar un agujero de gusano y buscar un planeta que cumpla las condiciones ideales para que el ser humano lo invada y lo joda otra vez. Una epopeya espacial que  ha conseguido emocionar a más de uno. O una, en este caso.
Sí, epopeya. Y no vaya a pensar nadie que estoy endiosando la obra de Nolan, en mi defensa tengo que decir que, según un diccionario random, “Epopeya” es una narración extensa (la peli dura tres horas) de acciones trascendentales o dignas de memoria para un pueblo (encontrar un nuevo emplazamiento para la agonizante humanidad de la tierra puede considerarse digno), en torno a la figura de un héroe (en este caso dos, Cooper, interpretado por Mattew McConaughey, y Amelia, Anne Hathaway con un peinado monísimo, que encabezan la misión espacial, como el piloto más experimentado de la tierra y la hija del científico a cargo de la misión, respectivamente). Así que se puede decir que cumple las premisas para ser calificada como Epopeya Espacial con mayúsculas.
Dividida en tres actos claramente diferenciados, la fantasía y la ciencia-ficción se reparten a partes iguales en toda la trama, pues las dos referencias principales de esta película son inseparables. Y es que lo realmente enriquece esta película son las referencias a otras obras. Por supuesto que hay más, sobre todo si os spoileo media peli, pero como ninguno queremos eso, os pongo las más evidentes, que no incurren en nada grave, y todos contentos.
La parte fantástica viene abanderada por Arthur C-Clarke, autor, por supuesto, de lo primero que nos viene a la cabeza conforme nos adentramos en el universo de Interstellar: 2001, Odisea en el Espacio, la novela que inspiró la que se puede considerar LA Epopeya Espacial del cine. Cualquier película que contenga filosofía y ciencia ficción, con naves espaciales y muchas preguntas trascendentales, nos lleva irremediablemente a la obra de Kubrik. Ya que esta referencia era evidente (el propio Nolan reconoció haber concebido Interstellar siendo plenamente consciente de la existencia de 2001) se ha querido realmente dejar claro que la referencia es a la obra de Clarke, haciendo que la nave de Interstellar tenga la misma apariencia que la que se describe en la novela del mismo autor “Cita con Rama”.
La parte científica está basada en las teorías de Kip Thorne, número uno en implicaciones de la Teoría de la Relatividad Espacial, colega de Stephen Hawkins y que ha colaborado en el desarrollo de la coherencia del guión, (aunque en ocasiones sea poca) como ya lo hizo con Robert Zemekis en Contact. Sin él ninguna de estas dos películas molonas hubiera tenido el mismo sentido.
No puedo pasar por alto la constante referencia al famoso poema de Dylan Thomas a la muerte de su padre, nombrada la oda a la muerte más artística del siglo XX y que el personaje de Michael Caine repite varias veces “Do not go gentle into that good night”. Plasma la angustia de un padre por no volver a ver a sus hijos, ya sea por la muerte o porque se va a hacer un viaje interestelar, en el que el tiempo pasa de manera diferente.
También es evidente la referencia  a Las Uvas de la Ira, con todo ese rollo de la tierra y el polvo en el que nos convertiremos. Incluso puede contener trazas de la Inteligencia Artificial, de Steven Spielberg, trasmitiendo el mensaje hippie, y un poco egocéntrico a mi parecer, de que nuestra energía y amor son los que mueven el mundo, como si no hubiera nada más ahí fuera.
Supongo que muchos irán arrastrados porque es del director de Batman, otros porque ya habrán disfrutado de los placeres cinematográficos de Memento, El Truco Final u Origen, y saben de lo que son capaces estos hermanos, pero da igual el motivo, lo que importa es verla, porque el resultado merece la pena.
No es perfecta, claro, podríamos darle mil vueltas a la relatividad y a los agujeros de gusano, pero es que es eso,  una película,  no una tesis espacial. El guión es grande, puede que en algunos momentos flojee, pero sólo porque los puntos álgidos lo son en todo su esplendor, y Nolan nos los envuelve en un espectáculo visual tremendo. Y la banda sonora de Hans Zimmer, o la ausencia de ella en secuencias clave, es brutal. No tengo nada más que añadir, señoría.

Esta entrada fue publicada originalmente en La Isla de las Cabezas Cortadas, la web friki más elegante, el 12 de Noviembre de 2014, y la podéis ver aquí.


viernes, 9 de enero de 2015

HE VISTO... Halloween: El Origen.

Nos remontamos a los años 70. En un pueblo perdido de Norteamérica, la mente trastornada por problemas familiares de Mike Myers se termina de desequilibrar una noche de Halloween, en la que lleva a cabo una terrorífica matanza. Tras los macabros acontecimientos lo encierran en un manicomio, donde lejos de evolucionar, el trastorno de Myers aumenta con los años, bajo la supervisión del doctor Samuel Loomis. Casi veinte años después, la misma noche de la sangría, un Michael Myers ya adulto consigue escaparse de su encierro, para buscar a su hermana pequeña, y acabar lo que empezó con tan sólo 10 años. Nada ni nadie de lo que se interponga en su camino logrará detenerlo.
Halloween. Una noche en la que algunos niños salen a jugar a ‘truco o trato’ y recopilar caramelos, y otros salen a matar y recopilar cadáveres, como Michael Myers, protagonista de la extensa saga que dio comienzo en 1978 de la mano del padre del slasher,John Carpenter. Pero no es esta obra original y de culto de la que hablo. Hablo de Halloween: el Origen, de Robert Barthlet Cummings. Ya, que por ese nombre no os suena, ¿no? Y si digo Rob Zombie… ¿Mejor? Pues lo dicho, al lío.
Durante la pasada década, el cine de terror en general y el género slasher en particular sufrieron un estancamiento brutal, por la escasez de ideas originales, que declinó en una avalancha de remakes de clásicos de los 70 y 80, a los que les venía bien una actualización. No es fácil hacer el remake de un clásico y no cagarla. De hecho, la mayoría de los remakes no prestan la suficiente atención a los detalles y acaban siendo un bodrio que indignaría a cualquiera, cuanto más a un público específico de terror, de sobra conocido por nuestra exigencia de novedad y el amor que profanamos a los títulos denominados ‘de culto’.
Reconozco que a Rob Zombie se le ama o se le odia sin condiciones, no da opción a las medias tintas. Y sí, reconozco que yo formo parte de los seguidores a muerte,  pero con conocimiento de causa. Me declaro fan ciega de la manera de rodar del señor Zombie desde sus inicios en los videoclips de White Zombie, grupo del que ha sido líder desde que tengo uso de razón musical. Podrá gustar más o menos, pero una obra de Rob Zombie lleva la marca de la casa y se reconoce desde el primer plano, y en esta ocasión ha conseguido renovar la visión de un clasicazo, dándole la estética y personalidad propia que le caracteriza, pero sin perder la esencia que dejó Carpenter. Si se me permite la osadía, no voy a decir que la mejore, porque no se puede mejorar la película que sentó las bases del género slasher, pero sí la enriquece.
La película está planteada en dos partes claramente diferenciadas, en las que se aprecia la ya mencionada esencia de cada uno de los directores.
En la primera parte Rob Zombie se centra en explicarnos el origen de la maldad de Myers, a través de las sesiones de terapia que Myke Myers de niño mantiene con el doctor Loomis, dotándolo de una personalidad de la que carece en la original, que Carpenter resolvió con el maravilloso plano secuencia con el que empieza su película. Increíble actuación de Daegh Faerch, sobre quien recae toda la trama psicológica que Zombie ha creado para explicarnos qué lleva a Michael Myers a ser ‘Michael Myers’ y que para ser un niño de 10 años no le viene para nada grande. Aviso que ver al protagonista de La Naranja Mecánica convertido en un entrañable abuelo, que solo quiere ayudar a un niño con trastornos violentos, es un contraste difícil de soportar.
La segunda parte es el homenaje al clásico, siguiendo a rajatabla los pasos a seguir para hacer un slasher, que Carpenter asentó en el primer rodaje, pero readaptados, versionados y actualizados con los recursos habituales de Rob Zombie: planos detalle, persecuciones hechas cámara en mano, planos contrapicados, iluminación contrastada…
Pero la mejor readaptación es la del personaje de Mike Myers, que en su nueva versión está llevado más al plano de asesino sanguinario sin escrúpulos, una máquina mortífera que arrasa todo lo que se le pone por delante con un cuchillo de dimensiones considerables. Eso sí, sin perder ese aura fantasmagórica de ser sobrenatural que viene del averno para sembrar muerte y destrucción. Para mí, el mejor Myers de toda la saga. Quizá por la máscara, mucho más oscura, agrietada y espeluznante que la original, quizá por las enormes dimensiones del torso de Tyler Mane, o incluso porque sabemos algo más de lo que esconde esa mente perturbada, pero transmite mucha más brutalidad desmedida que sus antecesores y eso me gusta.
Un gran remake, que mantiene recursos imprescindibles de la película de la que se nutre, pero que le da una vuelta de tuerca y nos ayuda a entender por qué hay un señor con un mono carcelario y una máscara de goma hecha un asco que mata, mata, y mata y no se muere.



Esta entrada fue publicada originalmente en Zona Zhero, la web del podcast del noveno arte, el 30 de Octubre de 2014, y la podéis ver aquí.

jueves, 8 de enero de 2015

HE VISTO... Cheap Thrills

 


¿Tú qué harías si estás casado, tu mujer está en el paro, tienes un bebé, siete días para pagar tu casa o te desahucian y el día que vas a pedir un aumento te echan a la calle? Pues la lías. Y mucho.
Y es que cuando no tienes nada que perder te da lo mismo liarla a lo grande. Personalmente no tendría muchos escrúpulos a la hora de robar, traficar o extorsionar. Y no  te digo nada si hablamos de dinero fácil. A ver, no me juzguéis tan rápido, que estoy hablando en el hipotético caso que estuviera casada, o no, pero mi pareja estuviera en el paro, tuviéramos un bebé, siete días para pagar la hipoteca y perdiera mi trabajo. Y si tenéis cojones, decidme que vosotros no.
En esas se ve nuestro protagonista, Craig (Pat Healy), la noche que queda con su colega de toda la vida, Vince (Ethan Embry), después de cinco años sin verse. La típica noche ahogapenas en un tugurio, en la que te dan igual ocho copas que ochenta. Hasta que se cruza en tu camino un tipo llamado Colin (David Koechner) un rico extravagante, abiertamente derrochador y con un estupendo sombrero, que empieza invitándote a un chupito de tequila y termina convirtiéndote en un temerario, en un ser sin escrúpulos que rebasa los límites de lo que se supone decente. En un puto cafre, vamos.
Para celebrar el cumpleaños de su joven, bella, enganchada a Instagram y silenciosa esposa, Violet (Sara Paxton), Colin y ella eligen a estos dos pobrecillos para poner a prueba de qué calaña estamos hechas las personas. Cuán bajo podemos caer por un puñado de dólares. El juego empieza con pruebas pequeñas, sencillas, por pequeñas cantidades de dinero, que van aumentando al mismo ritmo que la intoxicación etílica y la dificultad de las pruebas. Dificultad que se torna en esperpento. Esperpento que juguetea con el gore. La historia de una noche con momentos memorables, que rozan el absurdo hasta llegar a un final apoteósico que sólo te hueles unos minutos antes de que te salpique en toda la cara. Divertídisima.
Una de esas películas que engrosaban mi pila de películas pendientes y que a partir de ahora debería engrosar la vuestra. Esta es la ópera prima de E.L. Katz, apadrinado por grandes del terror actual como Ti West o Adam Wingard, que bien le ha valido un hueco en la segunda entrega de The ABC’s of Death. Un thriller innovador, brillante, inteligente y tremendamente reflexivo que cumple las altas expectativas que la crítica extranjera me había creado.
No vamos a descubrir ahora, y más en los tiempos que corren, que el dinero hace aflorar los instintos más bajos del ser humano, pero E.L.Katz da una vuelta de tuerca y lo que nos deja es un ejemplo de los límites de degradación a los que se puede llegar por codicia o por necesidad, presentando, a la vez, los dos extremos: la locura que produce el color verde en el que lo tiene todo y la que ciega al que no tiene nada.
Cheap Thrills  está rodada de manera ingeniosa y pulcra, enteramente cámara en mano, con multitud de planos detalle que nos hacen partícipes directos de la acción, inmersos en recursos geniales. Por supuesto que tiene fallos, pero Katz es consciente de sus limitaciones  como primerizo y sabe hacer buen uso de ellas, usando, por ejemplo, la excesiva linealidad para poner a los personajes en situaciones cada vez más grotescas a buen ritmo narrativo ‘in crescendo’. Sabe usar al espectador y jugar con él. Por suerte nos toca la parte divertida, ni pagamos ni recibimos. Sólo miramos. Pero no miramos  tan sádicamente como en Saw, de James Wan, es más el concepto que nos presenta el principio de Tesis, de Alejandro Amenábar: lo que tienes delante son aberraciones que no quieres mirar pero que, al final, miras. Y una vez has mirado, ya no puedes dejar de hacerlo.
Una película americana, original e independiente, (parece mentira que se puedan poner todas esas palabras juntas) que se podría clasificar como comedia negra surrealista y que me ha recordado inevitablemente al concepto de violencia que se nos planteaba en Funny Games, de Michael Haneke, donde la única motivación para los personajes es la violencia como diversión, como un juego. Lo que viene a ser violencia pura y duramente gratuita, sólo que en esta ocasión sí se paga por ella.


Esta entrada fue publicada originalmente en La Isla de las Cabezas Cortadas, la web friki más elegante, el 30 de Octubre de 2014, y la podéis ver aquí.

miércoles, 7 de enero de 2015

ESTRENOS POTABLES... Enero

Hemos cambiado de año, pero no de costumbres, y menos habiendo tenido que asistir a tantas cenas, comilonas y fiestas varias.
Llegan los estrenos potables del mes, tarde, pero llegan. No me enrollo más, que se me pasa otro día, aquí tenéis. Atentos, que este mes hay estrenos MUY recomendables.





-Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia). (Comedia negra/ Superhéroes), dirigida por Alejandro González Iñárritu, dicen que la mejor después de Amores Perros. Papelón de Michael Keaton interpretando a un famoso actor que interpreta aun superhéroe que vuelve al teatro,a  su familia y a sí mismo. Nominaciones varias a mejor película y fotografía. PINTAZA TOTAL.









-El séptimo Hijo (Fantasía/ Aventuras/ Brujas), dirigida por Sergey Bodrov. Hasta el apellido del director lo vaticinaba y deberían haberlo llamado El séptimo Bodrio. Para opinar hay que ver, así que tendré que fisgar qué han hecho con Jeff Bridges y Julianne Moore en esta historia de maestros y aprendices de brujos. Domingo por la tarde a la hora de la siesta. Perfecto.










-Stonehearst Asylum (Elyza Graves) (Thriller/ Manicomios/ Adaptación), dirigida por Brad Anderson y basada en el relato 'El sistema del Dr. Tarr y el profesor Fether' de Edgar Allan Poe. Historias de manicomios y de pacientes que no reflejan sus patologías en los historiales. No me lo pierdo.












-The Babadook (Terror/ Thriller/ Monstruos), dirigida por Jennifer Kent. OJO al Babadook. La mejor película de terror de la temporada y me atrevería a decir que del año. Queridos fans del cine de jorror: NO OS LA PERDÁIS. Volveréis a temer al monstruo del armario.










-Corazones de Acero (Bélica/ Acción/ Guerra), dirigida por David Ayer. A mi no me hace falta mucho para ver pelis de la II Guerra Mundial. Si además es la historia de cinco soldados americanos en un tanque que le dan pal pelo a todo un ejército nazi al borde de la desesperación, y cuya frase promocional es 'La guerra nunca acaba en silencio', pues ni me lo pienso.







Mi lado destructor y despellejador no puede dejar pasar los estrenos de este mes sin hablar del documental que ha hecho Alex de la Iglesia sobre Messi. ¿Qué le ha pasado a este señor? No, a Messi no, eso está claro. A de la Iglesia. ¿Por qué? ¿POR QUÉ? Qué mala es la edad y qué bonito es el dinero.