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lunes, 20 de octubre de 2014

CUTREzONE: Zombi Ass, toilet of the dead.


Bienvenidos a una nueva entrega de cine de mierda, y en esta ocasión, más mierda que nunca. Si el título no os has espantado todavía, atentos a lo que viene a continuación, porque no tiene desperdicio.

Zombi Ass es un nuevo desvarío del ya conocido Noboru Iguchi, y que ya ha visitado CUTREzONE hace tiempo con Dead Sushi. En esta ocasión Iguchi nos deleita con una serie z japonesa que posee un argumento sin pies ni cabeza, con tetas y bragas, y caca, y culos, y pedos, y pis. No se deja ni una, el tío. Un splatter que no se basa en la casquería, si no en la, agarrarse, coprofagia, por suerte no muy hardcore. Softcore, que se suele llamar. Mejor cuento un poco de que va, si puedo, y luego procedo al despellejamiento pertiente.

Un grupo de jóvenes absurders se va de vacaciones a un bosque. Dos parejas y una colegiala karateka que se siente culpable por la muerte de su hermana. ¿Qué tiene que ver esto con el desarrollo de la acción? Nada, pero los japos son muy sentidos y tienen que colar el drama familiar hasta en Humor Amarillo. Mientras, una de las otras chicas quiere obtener un parásito que se aloja en las tripas de los peces de ese bosque, para ahorrarse la dieta y conseguir ser una super modeli. Lo consigue, se lo zampa, y, como es evidente, el gusano le ataca las tripas y, mientras se va tirando unos pedos tóxicos de color amarillo, consiguen llegar a un pueblo donde hay una letrina en la que no le queda más remedio que empezar a evacuar. Lo que menos puede pensar uno (uno que no conozca a Iguchi, digo) es que del fondo de la letrina aparezca una horda de zombis, llenos de mierda LITERALMENTE. Unos zombis a los que alimenta un científico loco con cualquier visitante que aparezca para que ellos mantengan con vida a su hija con los parásitos-aliens que viven en sus ojetes.

Increíble, ¿eh? Pues eso no es todo. Hay una maravillosa escena en la que los zombis atacan a nuestros protagonistas en la, comúnmente conocida, postura "a veinte uñas", corriendo hacia atrás comandados los parásitos que les salen por el culo. Y el colofón, la batalla final entre el parásito de longitud infinita que sale del culo de la modeli contra la colegiala karateka que descubre que gracias a los pedos puede volar y así enfrentar a tan ilustre enemigo. Es que es demasiado para una sola peli.

Si hubiera hecho caso a esta recomendación....
Aunque está catalogada como comedia gore de terror, realmente forma parte de un género propio japonés denominado tentacle-movies, una bizarrada de los de los ojitos rasgados, que están muy perturbados sexualmente, los pobres. Un rodaje ligero y barato, con unos "efectos eZpeciales" lamentables. Iguchi en estado puro, incluídos los pedos amarillos, que también podemos ver en el corto que firma el mismo director en The ABC's of dead.
Los actores son terribles, las reacciones son exageradas y para nada creíbles, el guión a la vista está que no se sostiene por ningún sitio y la estética es cutre. Eso sí, bragas, como si fuera un catálogo.

Pero no todo son pullas para este estupendo bodrio, no parido, defecado por su autor. A pesar de ser una mierda pinchada en un palo, hay que reconocer la genialidad de recuperar el concepto original de las pelis de zombis, en las que un científico loco tiene un montón de zombis a su disposición para llevar a cabo sus malvados planes. La única ocurrencia digna en esta asquerosidad.

Si tenéis huevos a ver la auténtica mierda of the dead me contáis qué tal. Devorad, devorad mierda. Pero cinematográfica, el resto bajo vuestra propia responsabilidad, que no dispongo de hojas de reclamaciones. Os dejo el trailer no oficial, que es muy bonito.


martes, 12 de agosto de 2014

CUTREzONE... Hausu.



La primera vez que supe algo de House o Hausu, fue en un festival de Sitges, creo que el de 2010, donde es habitual hacer sesiones de cine cutre asiático. Tres titulazos seguidos. Mortal de necesidad. Y House fue la primera.

Por aquel entonces no sabía que era un película de terror de culto japonés y me puse a verla, inocente de mí, como si fuera a entender algo. Y no, entender no entendí nada, pero probablemente sea la película de miedo con la que más me he reído en mi vida.

Un grupo de amigas quieren pasar juntas las vacaciones. Al estropearse los planes de acampada que tenían con un profesor deciden cambiar de destino turístico e ir a pasar las vacaciones a casa de la tiíta de una de ellas, que está muy mayor, o eso se supone, porque pronto empezarán a pasar cosas que deberían dar mucho miedo, pero lo que dan es mucha risa, porque la casa tiene vida propia y se confabula con la tiíta y con un gato hijo de puta que se llama Copo de Nieve, para ir matando a las amigas de su sobrina. Muy maja la señora. Así ¿cómo no va a vivir sola?

Desde que queda toda la trama planteada, multitud de gags, que pretender horrorizar a la par que divertir se suceden uno detrás de otro, sin apenas dejarte aliento entre carcajada y carcajada (¡¡¡ATENCIÖN SPOILERS!!!) una cabeza flotante que le come el culo a su propia amiga, que se llama Fanta. ¡Fanta! A una que se la come un futón, la tíita sacando ojos por la boca o bailando con un esqueleto, mientras el gato hijo de puta toca un piano arrancador de dedos... Y los clásicos, claro: el ataque del teléfono que explota si le das una patada de kung-fu, la lámpara asesina, el cuadro del gato potador, miembros voladores, muebles caníbales, sangre de gato, tequila bum-bum.

Para completar, se le añade una decoración hortera de la buena, unas sobreimpresiones que ya sólo se ven en los vídeos de boda del Richal y la Yeni, un par de planos de culos planos y planos bustos japoneses, entre la confusión y los gritos, aunando así los elementos de un buen bodrio, y tachááán, una mierda cojonuda.

Y digo cojonuda, porque tras ese aspecto rancio, pero rancio de verdad, que ya tiene una edad (es del 77) y la pedrada particular de su director Nobuhiko Obayashi, tiene detalles de cine con mayúsculas: la forma de cerrar plano durante una acción para qeu no te pierdas el detalle, las vistas del viaje de las chicas en tren dibujadas en cartulinas, o narrar las historias pasadas en forma de pequeña película muda no hacen más que mostrar la buena intención y calidad como cineasta de Obayashi, a pesar de estar dirigiendo una castaña bien gorda.

Como en cualquier cosa horrorosa que se precie, la banda sonora tiene que dejar huella, y vaya si la deja. Toda la película con la misma cantinela en diferentes versiones, a cada cual más creepy: con violines, piano, la versión con orquesta entera, y hasta cantada. Que levante la mano el que la haya visto y no haya estado horas con la tonadilla.

En fin, una cutrez imprescindible en cualquier cutrevideoteca, que recomiendo que devoréis con saña, porque de espantosa, es grande.

Os dejo con el trailer. Nos leemos.


martes, 15 de octubre de 2013

CUTREzONE... Dead Sushi.



Cuando crees que ya lo has visto todo, llega el Festival de Sitges o el de Montreal y te dan una bofetada en toda la cara, por listo.

Presentada en la anterior edición de ambos festivales, ha llegado a mi vida Dead Sushi, la última locura de Noboru Iguchi, protagonizada por Rina Takeda y Asami Sugiura.

Comedia de terror japonesa. Os podéis imaginar...


Keiko es la hija de uno de los mejores cocineros de sushi. La manera que tiene de preparar el sushi y de enseñar este arte es una especie de arte marcial muy meticulosa y difícil de aprender. Harta de las exigencias de su padre, Keiko se escapa de su casa y se pone a trabajar como camarera, no muy bien, en unas termas.


Un grupo de huéspedes de una empresa farmacéutica se aloja allí para poder degustar la especialidad de la casa: el sushi. Sin que nadie lo sepa se cuela un antiguo empleado arruinado por la farmacéutica, que, además de ser un mendigo harapiento y despeluchado, es un genio de la genética y ha desarrollado un virus con el que infecta el sushi.

Este virus hace que el sushi grite, vuele, persiga y muerda a todo ser viviente que pilla, infectándolo también. Keiko se verá obligada a usar su conocimiento en el "arte guerrero del sushi", que tan severamente le enseñó su padre, para salir con vida de allí.

Por si fuera poco el shock que supone ver a gente que no se puede defender de un nigiri, tiene un montón de chistes fáciles y gags que, si te pillan flojo, hacen que te rías.


Sinceramente, el guión no vale una mierda, y los "efectos especiales" para dar vida al sushi son muy cutres, pero la comedia de terror se alimenta de eso: historias sencillas, sangre salpicada en chorros a presión, sexo gratuito (en este caso, al ser cine oriental es muy, muy recatado), el villano y su ejército de malos, y el héroe.


Yo he pasado el rato viéndola, y si te gusta el género, ya tienes otra mierda de la que hablar.